Por cuatro duros

CUANDO le dijeron al desaparecido Agustín Arca que el primer cinturón se llevaría por delante el lago que había creado en Castrelos, tras tragarse el sapo, resolvió diciendo que para los cuatro duros que había costado el acuático espacio se levantaba y luego se cubría de nuevo con él el vial. Cuando el polígono de Navia pasó del papel al suelo, antes de que la primera grúa llegase, se abrieron calles, se colocaron farolas, se sembró césped y hasta se pintaron los estacionamientos para que el atrezzo fuese de primera el día que el presidente de la Xunta diese sus bendiciones a la obra. Pero ni eso. El día que vino Fraga llovió, se presentó el Navia del futuro en el Amor de Dios, y para los cuatro duros que costó aquella obra, no se dudó en romper el asfalto, abandonar los jardines, dejar caer los paseos y enmarcarlo todo a tiro de segundo piso con la nueva circunvalación. Total, ni se sabía de quién eran los cuatro duros.
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